MARCO TEÓRICO
MARCO TEÓRICO
ANTECEDENTES
La escuela normal por excelencia es la institución
formadora de docentes más prestigiada en México, sin embargo, esto la ha dejado
en algunas ocasiones con la guardia baja ante los nuevos retos que la educación
y sobre todo la enseñanza de las matemáticas representan hoy en el siglo XXI.
Con más de ya 135 años, es un hecho que
el normalísimo fundacional, con sus padres creadores, sus principios y valores,
sus preceptos y aportaciones, ha quedado muy lejos del siglo xxi, y los retos
actuales de la complejidad de la formación parecen continuar sepultados en el
olvido. (Ducoing, 2013).
Lamentablemente,
la formación para la docencia ha sido conceptualizada e interpretada por muchos
académicos, maestros y pedagogos, no sólo en otras épocas, sino también en la actualidad,
en términos exclusivamente del hacer, esto es, desde el punto de vista
instrumental y técnico; perspectiva que, si bien fue una de las hegemónicas en
la última mitad del siglo pasado, se mantiene vigente hasta nuestros días.
BASES TEORICAS
No obstante,
las huellas del pasado pesan tanto que la Escuela Normal se ha volcado sobre
sí, probablemente preocupada por asegurar su propia supervivencia y estabilidad,
en lugar de enfrentar y comprometerse con la hazaña de un cambio radical que,
por un lado, dé respuesta a las necesidades de los alumnos y de la sociedad
contemporánea y, por otro,
ponga fin al
pensamiento simplificador que conceptualiza la profesionalización de la
docencia como un training instrumentalista, basado en recetas prácticas y comportamentales
para conducir un grupo.
Una
de las prácticas en donde se debe de prestar más atención en las escuelas
normales es la enseñanza de las matemáticas, ya que, la matemática pura, resultaría
complicada y hasta cierto punto absurda para el estudiante de secundaria si se
le presentase como en su estado más abstracto.
Es
aquí en donde nos encontramos con un término de suma importancia para la didáctica
de las matemáticas; la transposición didáctica, que, en resumidas palabras hace
referencia al como bajar la matemática
pura a las escuelas esto es la matemática
escolar.
Otro
de los problemas con los que se encuentran los estudiantes normalistas en su
recorrido por la formación inicial es el inadecuado clima de enseñanza en sus
clases, véase el siguiente esquema:
Figura 1. Interacción didáctica en la enseñanza de las
matemáticas de los estudiantes para profesores durante sus prácticas docentes
en (Nieto,1991).
Entender la formación y la docencia
solamente como el hacer de los profesores significa inscribirlas en lo
que Arendt (1998), retomando los planteamientos aristotélicos, denomina
la poïesis, la cual se confronta con la praxis; mientras
la poïesis se ubica muy claramente en el marco de la producción, de
la fabricación, la praxis –la acción– es una actividad estrechamente
vinculada con la especificidad del hombre; es decir, con su condición
humana y su capacidad transformadora o, más bien, autotransformadora.
Adoptar exclusivamente la perspectiva de la poïesis en la formación
supone negar al sujeto, no darle
un lugar a su existir, su aparecer, su acceso a la palabra y su acción, su
deseo y su proceso de autonomización; significa inscribirse en el marco de una
mera instrucción, de entrenamiento, de adiestramiento; equivale a pensar la
docencia en términos del hacer y del fabricar, lo que Habermas denomina
científico-técnico.
Los estudiantes normalistas encuentran
dificultades importantes en el desarrollo de sus prácticas docentes derivadas
del planteamiento pedagógico con el que se abordan y de la estructura
organizativa actual de las mismas. Los alumnos en prácticas no tienen
claramente delimitado su papel docente.
Por otra parte, los alumnos manifiestan
un desconocimiento de la situación escolar concreta a la que acceden, lo que
consideran tiene una repercusión negativa en la relación con los escolares.
Estos factores, con algunos otros, hacen
que el clima en el cual se desarrolla la enseñanza de estos estudiantes para
profesores no sea el más adecuado, teniendo en cuenta que deberá servir,
normalmente, como punto de partida en su aprendizaje a partir de la práctica.
Actitud de los alumnos en
prácticas
Una conclusión similar aparece en el
trabajo desarrollado en Sánchez (1989) al señalar.
"Las
concepciones que los futuros maestros participantes tienen de las Matemáticas
parecen estar basadas en su propia
experiencia como estudiantes y no en una reflexión acerca de su naturaleza. Corresponden
más a una visión de alumno que a la de un profesional (de la enseñanza y/o de
las Matemáticas" (p. 646).
Figura 2.
Relación entre la
enseñanza desarrollada en las Escuelas de Magisterio y la de las prácticas
docentes en (Nieto,1991).


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